Sorèze y su abadía-escuela: de la Escuela Real Militar a nuestros días

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Sorèze y su abadía-escuela: de la Escuela Real Militar a nuestros días

Abadía benedictina, Escuela Real Militar, colegio de Lacordaire y hoy Cité de Sorèze y museo Dom Robert: visita al lugar donde se educaron los hermanos Caffarelli.

Sorèze es un pueblo del Tarn situado al pie de la Montagne Noire, en el límite del Lauragais, muy cerca de Revel y a una hora aproximadamente de Toulouse, en el suroeste de Francia. Su corazón es una antigua abadía benedictina que, con los siglos, se convirtió en uno de los colegios más prestigiosos de Europa: Escuela Real Militar bajo Luis XVI, centro educativo dirigido por el padre Lacordaire en el siglo XIX y, después, liceo hasta 1991. Hoy la Cité de Sorèze abre al público la abadía-escuela, su salle des Illustres (sala de los Ilustres) y el museo Dom Robert. Para nosotros, en el Château du Falga, es mucho más que una visita: aquí se educaron los hermanos Caffarelli, entre 1765 y 1783.

¿Cuál es el origen de la abadía de Sorèze?

Según la tradición, la abadía benedictina se fundó en 754, en tiempos de Pipino el Breve, al pie de la Montagne Noire. Los monjes se instalaron en un terreno pantanoso que desecaron con paciencia; de ahí el nombre de la abadía, Notre-Dame de la Sagne, ya que «sagne» designa en occitano un lugar húmedo. En torno al monasterio fue formándose poco a poco un pueblo, documentado a comienzos del siglo XI. Hasta entonces, los habitantes de la zona vivían más arriba, en el oppidum de Berniquaut, un espolón rocoso ocupado desde la Prehistoria.

La historia de la abadía no fue precisamente tranquila. Devastada en varias ocasiones, fue destruida durante las guerras de religión, cuando las tropas protestantes tomaron el pueblo el 5 de junio de 1573. Hubo que esperar al siglo XVII para que los benedictinos de la congregación de Saint-Maur, llegados de París, emprendieran su reconstrucción.

¿Cómo se convirtió la abadía en una escuela?

En 1682 los monjes abrieron un seminario para jóvenes nobles. El objetivo también era religioso: se trataba de competir con la cercana Academia protestante de Puylaurens. Tras la revocación del edicto de Nantes, el centro acogió sobre todo a hijos de la pequeña nobleza sin fortuna.

El punto de inflexión llegó a partir de 1759 con dom Victor de Fougeras. Ideó una pedagogía de una modernidad sorprendente: una quincena de asignaturas, una enseñanza adaptada a las aptitudes y proyectos de cada alumno y un lugar inédito para las ciencias, las lenguas vivas, el dibujo, la música y el ejercicio físico. Los alumnos aprendían tanto física como equitación, tanto geografía como esgrima.

En 1776 Luis XVI reconoció este éxito: Sorèze pasó a ser una de las doce escuelas reales militares del reino. Allí se formaban futuros oficiales de infantería, caballería y marina, y la fama de la escuela atraía a alumnos de toda Europa y de ultramar.

Los hermanos Caffarelli, alumnos de Sorèze

Fue precisamente esta escuela la que eligió Pierre-François Caffarelli para sus hijos. Señor de Le Falga y padre de doce hijos, no tenía fortuna que legarles: su porvenir dependería de la excelencia de sus estudios. Maximilien ingresó en Sorèze en 1765; sus hermanos le siguieron, y la familia envió allí a sus hijos hasta 1783.

El resultado superó sin duda sus esperanzas. Maximilien (1756-1799) llegó a general de ingenieros y miembro del Institut d'Égypte; Joseph, llamado de Merville (1760-1845), a prefecto marítimo de Brest; Jean-Baptiste (1763-1815), a obispo de Saint-Brieuc; Auguste (1766-1849), a ayudante de campo de Napoleón. Contamos sus vidas en seis destinos para una familia y en nuestro retrato de Maximilien Caffarelli du Falga.

La Revolución, Ferlus y el siglo XIX de Lacordaire

La Revolución suprimió las escuelas reales. La abadía-escuela podría haber desaparecido; la salvó François Ferlus, antiguo benedictino, que compró los edificios y asumió su dirección. La escuela se convirtió en un centro privado y siguió adelante.

A mediados del siglo XIX, Sorèze recibió a una figura de primer orden. Henri-Dominique Lacordaire (1802-1861), predicador de las conferencias de Notre-Dame de París y restaurador de la orden dominica en Francia, tomó la dirección de la escuela en 1854. También se retiró allí, en parte, de la vida política, tras haberse opuesto a Napoleón III. Bajo su dirección, la escuela recuperó un brillo considerable y llegó a contar con 400 alumnos. Elegido miembro de la Académie française en 1860, murió en Sorèze el 21 de noviembre de 1861.

Lacordaire dejó también su huella en el pueblo. Al ver que Sorèze no tenía iglesia parroquial desde las guerras de religión, donó una parte del parque de la escuela, materiales y 22 000 francos para construir una nueva: la iglesia de Notre-Dame-de-la-Paix, levantada en la década de 1860. Su sepultura se trasladó allí en 1992. En ella se conserva también el órgano del siglo XVIII de la antigua iglesia abacial, protegido como monumento histórico.

La escuela atravesó después el siglo XX, se hizo mixta en 1978 y cerró sus puertas en 1991, porque el mantenimiento y la adecuación de los edificios se habían vuelto demasiado costosos. A lo largo de su historia habría formado a unos 23 000 alumnos.

¿Qué se puede ver hoy en la Cité de Sorèze?

El conjunto, declarado monumento histórico en 1988 junto con su parque, sus estatuas y el suelo de sus patios, está gestionado hoy por un consorcio formado por la Región Occitania, el departamento del Tarn y el municipio de Sorèze. Con los sellos Grand Site Occitanie y Maison des Illustres, se visita con el nombre de Cité de Sorèze. Parte de los edificios alberga además un hotel.

Esto es lo que no hay que perderse:

  • La salle des Illustres, a menudo llamada el «panteón» de la escuela. Allí se alinean una cincuentena de bustos de antiguos alumnos y profesores que se hicieron célebres, entre ellos los de los hermanos Caffarelli y el del compositor Déodat de Séverac. Era aquí donde cada semana se leían en público los resultados de los alumnos.
  • La Cour des Rouges, que recuerda los uniformes de los soréziens, cuyo color cambiaba según el nivel de estudios.
  • La vida de los alumnos, con sus habitaciones espartanas, un aula en gradas y el despacho del director, donde se descubre el altar privado de Lacordaire.
  • El parque de unas seis hectáreas, antiguo pantano con estanques; el viejo vivero de peces de los monjes, convertido en piscina, se presenta como la piscina escolar más antigua de Europa.
  • El museo Dom Robert y de la tapicería del siglo XX, instalado en un ala restaurada.

¿Por qué merece la pena el museo Dom Robert?

Inaugurado en la primavera de 2015, el museo ocupa 1 500 m² en un ala de la abadía-escuela, rehabilitada por la arquitecta Susanna Ferrini. Está dedicado a Dom Robert (1907-1997), de nombre Guy de Chaunac-Lanzac, monje benedictino de la abadía de En Calcat, en Dourgne, al otro lado de la Montagne Noire.

Pintor y cartonista, Dom Robert dibujaba los modelos de tapices tejidos en Aubusson, sobre todo en el taller de Suzanne Goubely. Sus obras, de una frescura deslumbrante, celebran la naturaleza que le rodeaba: prados en flor, ovejas, caballos, pájaros, en el espíritu de las mil flores medievales. El museo las pone en diálogo con otros artistas de la renovación del tapiz en el siglo XX, como Jean Lurçat, Marcel Gromaire, Mario Prassinos o Michel Tourlière, y explica paso a paso cómo se hace un tapiz, del dibujo al cartón y después al telar. Las presentaciones cambian con regularidad, lo que da un buen motivo para volver.

Pasear por el pueblo: el campanario Saint-Martin y las casas con entramado de madera

Sería una lástima irse de Sorèze sin recorrer sus callejuelas. El pueblo conserva bonitas casas con entramado de madera, muchas de cuyas plantas en voladizo datan de los siglos XVI y XVII. En algunas fachadas, el ojo atento distingue fragmentos esculpidos procedentes de edificios religiosos destruidos, reutilizados en los muros.

Sobre los tejados se alza el campanario Saint-Martin, de unos 35 metros de altura. Es el único vestigio de la antigua iglesia parroquial, destruida en 1573; se conservó para servir de torre de vigía. Del coro gótico flamígero quedan algunos capiteles esculpidos, y el campanario figura entre los primeros monumentos del municipio protegidos como monumento histórico.

¿Qué paseos llevan a la Montagne Noire y a Berniquaut?

Sorèze se recuesta contra la Montagne Noire y los senderos salen casi desde el pueblo. La meta más bella es el oppidum de Berniquaut, a casi 570 metros de altitud. Ocupado desde la Prehistoria, sirvió de refugio hasta el siglo XIII, antes de que la población bajara a instalarse en la llanura. Las excavaciones han sacado a la luz restos de hábitats prehistóricos, antiguos y medievales.

Varias rutas circulares señalizadas llevan hasta allí, desde unas pocas horas hasta una buena jornada de marcha. Las más largas pasan por las ruinas de la capilla de Saint-Jammes, junto a un haya centenaria, y ofrecen amplias vistas sobre la llanura de Sorèze, los valles del Sor y de Durfort y, a lo lejos, el embalse de Saint-Ferréol. Lleve buen calzado: algunos tramos son empinados y resbaladizos después de la lluvia, y las crestas están expuestas al viento. La oficina de turismo Aux Sources du Canal du Midi ofrece las fichas de los itinerarios.

Para completar la jornada, el lago de Saint-Ferréol y la bóveda Vauban de Les Cammazes quedan muy cerca, igual que la bastida de Revel y su mercado.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó la abadía-escuela de Sorèze?
Según la tradición, la abadía benedictina se fundó en 754, en tiempos de Pipino el Breve. La escuela nació en 1682 y se convirtió en Escuela Real Militar en 1776, bajo Luis XVI.

¿Qué relación hay entre Sorèze y los hermanos Caffarelli?
Los hijos de Pierre-François Caffarelli, señor de Le Falga, estudiaron allí entre 1765 y 1783. Sus bustos figuran en la salle des Illustres de la abadía-escuela.

¿Dónde descansa el padre Lacordaire?
Fallecido en Sorèze el 21 de noviembre de 1861, Lacordaire descansa en la iglesia de Notre-Dame-de-la-Paix, que ayudó a construir; su sepultura se trasladó allí en 1992.

¿Cuánto tiempo hay que dedicar a Sorèze?
Calcule media jornada para la abadía-escuela, la salle des Illustres y el museo Dom Robert, y algo más si añade un paseo por el pueblo o una caminata hasta Berniquaut.

Alojarse en el Château du Falga para descubrir Sorèze

Desde el Château du Falga, Sorèze queda a una media hora escasa en coche, pasando por Revel. Es una de las excursiones que más recomendamos a nuestros huéspedes: al descubrir la salle des Illustres se comprende mejor la casa donde crecieron los hermanos Caffarelli. Los grupos grandes se alojan en el castillo, mientras que las parejas y las familias pequeñas encuentran su sitio en la Petite Maison. Para saber más sobre la familia, lea la historia del castillo, o escríbanos para preparar su estancia.

Fuentes: Cité de Sorèze (sitio oficial); oficina de turismo Aux Sources du Canal du Midi; base Mérimée (Ministerio de Cultura de Francia), ficha de la abadía-escuela; Comité regional de turismo de Occitania; Musées d'Occitanie; Wikipedia (FR), artículo «Musée Dom Robert et de la tapisserie du XXe siècle»; Encyclopædia Britannica, entrada «Henri Lacordaire»; Visorando; textos de la salle des Illustres.

Château du Falga

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